Territorios
UN EQUIPO MULTIPLICADO POR CINCO

UN EQUIPO MULTIPLICADO POR CINCO

Para quien vive en Salta o mira el deporte y sobre todo el fútbol de la provincia, resulta una obviedad saber que una de las instituciones más emblemáticas del territorio es el Club Atlético Central Norte, equipo centenario fundado el 9 de marzo de 1921, teniendo una raíz netamente emparentada con el avance del ferrocarril. Sin ir más lejos, su nombre hace referencia al ramal que llegaba al norte del país y muchos de sus primeros jugadores y asociados eran ferroviarios o habían trabajado en él.

Pero esta anécdota, así como crecían los trenes y la dinamización social a partir de él, comenzará a generar otras particularidades que lleven a tener solo en la provincia de Salta, cinco clubes denominados Central Norte. A saber: el afincado en la capital provincial, Central Norte de San Antonio de los Cobres, Central Norte de Embarcación, Central Norte de Metán y Central Norte de Aguaray.

Todos ellos comparten similar escudo, colores y origen ferroviario, ya que a cada uno de estos puntos arribaban las formaciones del ramal del norte, adoptando entonces los clubes, su nombre como homenaje para aquel medio de transporte que le daba a vida al pueblo, siendo medio de transporte para personas, bienes y mercancías. 

Si bien no existe una conexión directa entre las instituciones, cada una con su idiosincrasia territorial y trayectoria particular, reconocen la existencia de los otros, generando una cofradía que comenzó hace más de 100 y que sigue, con los vaivenes socio-políticos de cada municipio, generando hermandad y ligazón.

Desde la Puna

Ubicada en el Departamento de Los Andes a 3775 metros sobre el nivel del mar, se encuentra la localidad de San Antonio de los Cobres. De raíz fuertemente puneña, con climas extremos tanto en verano como en invierno, así como con vientos fuertes y constantes, los habitantes de aquella localidad hunden sus raíces en pueblos ancestrales.

Estas costumbres arraigadas en fuerte consonancia con la Madre Tierra, no fue impedimento para tomar como propio un juego deportivo de raíz occidental y hacerlo parte de su cotidianeidad. Allí, en la puna salteña, es donde se juega al fútbol y desde donde surge uno de los clubes denominados Central Norte.

“Al igual que la mayoría de los ‘centrales’ de la otra localidades, nacen con la construcción del ramal C-14. En este caso nuestro club tenía primeramente otro nombre, Club Ferrocarril San Antonio, pero por una cuestión social vinculada al ferrocarril, se le cambió la denominación. Ya desde su origen, está totalmente vinculado a los empleados del tren”, comenta Humberto Calpanchay, actual presidente del club afincado en San Antonio de los Cobres y orgullosamente trabajador ferroviario. 

El Central Norte de San Antonio, tal y como nació a la par del tren, tuvo su auge en momentos fecundos del mismo y de grandes dificultades cuando este las acarreó con el cierre o la merma, “entró en un proceso de decadencia a partir de la disminución de la gente del ferrocarril en el año 1993, y fuimos los pocos empleados que quedamos los que tratamos de levantar otra vez al club”.

Como sucede en diferentes puntos del país, los clubes deportivos sirven como articulador social, algo que Calpanchay recalca, “Nuestra idea es colaborar en la contención de los chicos sobre todo a través del fútbol, aunque de tanto en tanto logramos organizar otras. La idea es justamente que los chicos tengan la oportunidad de concurrir a un club, tener participación en la organización de los campeonatos que se hacen en San Antonio y también representatividad. Para nosotros es importante dar contención, aportar un pequeño grano de arena a los chicos a través del deporte, y también es un orgullo hacerlo bajo el nombre del ferrocarril”

El Portal del Chaco salteño 

Desde otro ángulo de la geografía e idiosincrasia salteña, pero también con el nombre de Central Norte, se levanta en la ciudad de Embarcación otro club homónimo. Es que en aquella localidad de altas temperaturas, puerta hacia la región del chaco, el tren fue el gran dinamizador social por excelencia durante el siglo XX.

En la ciudad ferroviaria, Embarcación empalme Formosa, abundaban los empleados que se repartían entre todas las variantes que podía tener el tendido: maquinistas, mecánicos, foguistas, boleteros y otras tantas particularidades que convivían en aquella estación que, como su nombre lo indica, empalmaba con la provincia de Formosa para desde allí transbordar a diferentes puntos del norte argentino.

Por esto es que no resulta extraño que sea una ciudad elegida para fundar un nuevo Central Norte. Desde allí, Jorge Moya, presidente del club, comenta, “nace más que nada por trabajadores ferroviarios, por eso aparece el color negro y blanco, característicos del tren. El club está ubicado en pleno centro y tiene el objetivo de dar contención a los jóvenes, tener un lugar donde venir a distraerse”. 

Así nace Central Norte de Embarcación en 1949, tomando los rieles como guía y el espíritu de los otros clubes que ya habían sido fundados con el mismo nombre como bandera. Sin embargo, será la privatización y el inevitable decaimiento del ferrocarril, el que le de una fuerte estocada dejándolo al borde de la desaparición, “Era un club que yo iba de niño, y cuando volví de más grande, me di cuenta en el estado de abandono que se encontraba. Por suerte cerca del año 2000 se armó una comisión directiva para defender el predio y se logró que la provincia haga la escritura para no perderlos”, comenta Moya.

Hoy el club se levanta con el apoyo de diferentes vecinos de la ciudad, quienes se sienten orgullosos de poder tener un estadio iluminado para la práctica nocturna, algo que con las altas temperaturas promedio en la localidad, resulta una necesidad más que un lujo.

En este veloz recorrido por algunas de las cinco instituciones que llevan como nombre Central Norte en Salta, no solo reconocemos una rareza, una perlita, una nota de color, sino una vez más el potencial para el desarrollo social y deportivo que también fomentó el tren en su etapa de mayor esplendor, y que hoy, en fase de repliegue y resistencia, las instituciones fundadas bajo su paraguas, siguen un camino similar vinculado a la supervivencia y a la constante reinvención en las estrategias para repensarse. 

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