Especial 22 de junio
LA INCREÍBLE HISTORIA DEL DOBLE FESTEJO EN UN MISMO DÍA

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL DOBLE FESTEJO EN UN MISMO DÍA

¿Ganar una final por goleada al clásico rival y, horas más tarde, vivenciar el partido más emblemático de la historia de la selección nacional? Esto fue lo que les sucedió a los hinchas de Central Norte el 22 de junio de 1986, día que quedará grabado a fuego en el corazón cuervo.

El día amaneció nublado y fresco en la ciudad de Salta. Un paisaje post-otoñal con un invierno que comenzaba a asomarse. Una mañana de domingo que solo podría ser interrumpida en su parsimonia, por un hecho que movilizaría la pasión salteña por el fútbol.

Aquel 22 de junio de 1986 a las 11 de la mañana, se jugaría la gran final por el ascenso al Nacional B entre Central Norte y Juventud Antoniana, clásicos rivales.

El marco no podía ser mas elocuente: el que ganaba, ascendía. Cara o cruz, no había medias tintas. Un torneo Nacional B que se jugaría por primera vez, y que resultaba una prometedora novedad para los equipos del interior.

El primer partido se había jugado apenas 3 días antes, teniendo también como escenario, la neutral cancha de Gimnasia y Tiro. El partido se recuerdo poco emotivo, chato, un pálido 0 a 0 que dejaba el cuadro totalmente abierto para el domingo siguiente.

Una mañana azabache

Fernando Gordillo es historiador de Central Norte. Para aquel entonces tenia 8 años y una pasión por Central Norte que ya lo desbordaba, tanto a él y como a su entorno: “Toda mi familia es muy cuerva, se hablaba todo el tiempo del partido. Además veníamos siguiendo de cerca la campaña, era una campaña con grandísimos jugadores. Para mi es uno de los planteles mas importantes que he podido ver”. La emoción rebalsaba al pueblo cuervo, “y mucho mas teniendo en cuenta que se disputaba la final para un torneo nuevo, el Nacional B, que luego se consolidó dándole lugar a los equipos del interior. La expectativa era mucha”, grafica Gordillo.

Por su parte, Diego Guzmán, quien hoy reparte sus horas entre el oficio de diseñador gráfico y el amor por la poesía, comenta rememorando aquella jornada, “Cuando llegó el domingo, para todos los hinchas del cuervo, fue una ceremonia sagrada desde que nos despertamos tempranito, para poder estar a tiempo en la fila del estadio de Gimnasia y Tiro. Los nervios eran insoportables, el mayor deseo de todos nosotros en ese momento, era disfrutar y festejar el doblete más histórico que haya vivido un club de fútbol, ganar la final en el clásico de la provincia y ascender”.

Guzmán, que para aquel entonces tenía 17 años, acerca una pintura de lo que era el estadio en la mañana salteña: “Las tribunas estaban repletas, la gente no paraba de cantar… el clima era el que sólo un hincha fanático puede percibir, más en la adolescencia, en la que las fuerzas no se agotan, sino aque se redoblan a cada grito de gol que ves en la cancha”.

Fernando Gordillo agrega, “Recuerdo mis nervios mezclados con adrenalina, porque son partidos únicos, un clásico siempre te genera una adrenalina extra y mas en una instancia de final donde se juega mucho, como en este caso. Los equipos llegaban en paridad de oportunidades, porque el que ganaba ascendía, no había otra, el clima era digno de una final”.

El partido comenzó, y el desenlace se tornó mucho más elocuente de lo esperado. Central Norte ganaba, ascendía y también goleaba. “Qué decir de ese partido en el que gritamos por cinco ocasiones… hay encuentros en los que los sentimientos llegan al paroxismo tal, que hay situaciones que se te olvidan y sólo las recordás en medio de la nebulosa que provoca la felicidad”, comenta el poeta azabache, a lo que Fernando Gordillo agrega, “La sensación de ganarle al clásico rival es única, es lo mas lindo del futbol y más cuando se puede hacerlo de una manera contundente”.

El partido terminó sobre el mediodía salteño con un contundente 5 a 1 para Central, donde el héroe indiscutido de la jornada sería Osvaldo Renato Mattei, quien convirtió cuatro de los cinco goles.

Mediodia Maradoniano

Los festejos alocados del pueblo azabache rompían la cotidianidad de la apacible mañana de domingo en Salta. Sin embargo, de alguna manera, se vieron interrumpidos por el próximo pitazo inicial que se estaría dando en México, y daba comienzo al partido que la selección nacional, con Maradona a la cabeza, jugaría contra Inglaterra por los cuartos de final de la copa del mundo.

Aquel partido, para el pueblo argentino, tenia un inevitable plus vinculado al conflicto de Malvinas que, hacia poco mas de 4 años, había dejado 649 muertos y tierras soberanas argentinas arrebatadas por la corona inglesa.

“Muchos siguieron los festejos en la plaza 9 de julio por algunas horas, otros, nos volvimos a casa, donde nos esperaba el almuerzo urgente para esperar el partido de la selección Argentina”, comenta

Guzmán. En tanto Fernando Gordillo, el historiador cuervo, agrega, “el mundial siempre genera algo especial, y un partido contra Inglaterra, con todo lo que conllevaba luego de la guerra de Malvinas, eran dos situaciones que generaban muchísima expectativa”.

“La gente se dio unas vueltas por la plaza festejando, y volvió rápidamente a ver el partido de Argentina. Recuerdo que vi el partido de en una conocida confitería de aquella época que se llamaba Montecarlo”.

Diego Guzmán recuerda con detalles como se preparó para ver aquel partido de la selección argentina, “la primer lucha que tenías era con la antena que flameaba en el techo, y que, caprichosa y tirana, siempre se le ocurría cambiarte la imagen del televisor en los momentos más inesperados. Así que la tarea empezaba temprano para no llevarte ninguna sorpresa”.

Gordillo por su parte, recuerda que “en algunos lugares de la ciudad, se cortó la luz mientras se estaba por desarrollar el partido”, situación que aumentó el dramatismo de la jornada futbolera. “Al partido lo vi en esa confitería con mucha gente, se disfruto mucho, mucha algarabía y al estar en pleno centro, volvimos a la plaza a dar otra vuelta de celebración, de festejo… se vivió casi como un triunfo del mundial… y recuerdo particularmente el segundo gol de Maradona, fue una mezcla de sorpresa y admiración, no se podía creer que haya hecho algo así, digno de potrero, con tanta claridad en un mundial, una obra de arte”.

Guzmán, agrega mayores condimentos para describir aquel partido, “Sé que no hubo mayor privilegio que ver los dos goles del Diego dentro del Estadio Azteca, pero yo siento con orgullo, que tuve el privilegio de verlos en directo por la tele. Millones y millones de veces se repitieron ambas conquistas, pero yo los vi cuando sucedió, y eso no me hace mejor persona, pero sin ninguna duda, me hizo infinitamente más feliz”.

Aquel doble festejo cuervo, es una rareza, casi una perla escondida que todo amante de la redonda desearía vivir, una sucesión de hechos que resultó en un dia perfecto para los hinchas de Central Norte.

Fernando, el historiador cuervo, comenta, “Con el tiempo se dimensionó mucho mas lo que fue ese ascenso de Central Norte, que quedo un poco opacado por el triunfo de Argentina. Pero cada vez fue tomando más dimensión por las décadas de frustración que tuvo el club luego de aquel momento. Quedó como un faro, una epopeya a la que se aspira poder volver”.

En tanto el poeta Guzmán, cierra el libro mayor de los recuerdos agregándole prosa y mística a aquella jornada inolvidable, “Hay días perfectos: el nacimiento de un hijo, sellar una relación con la persona amada, recibirte en la carrera de tus sueños. Para un hincha de Central Norte, aquél 22 de Junio de 1986, fue uno de los días más perfectos de esta vida…si tengo que pedir volver a uno de los días más felices que he vivido, seguramente pediría volver a aquel domingo, tan Cuervo, tan Argentino, y tan Maradoneano”.

Autores