
ANTE LA DUDA, DIEGO ARMANDO MARADONA
Aylén Romanchuk siempre se hacía las mismas preguntas que acompañan a cualquier deportista de alto rendimiento: ¿Realmente soy buena? ¿Es verdad esto que estoy viviendo? ¿Lo voy a poder lograr? ¿Por qué hoy no salen las cosas como quiero?
Si algo la hizo crecer fueron precisamente por “hacerse preguntas”. En 2011, tras haberlo intentado en cinco oportunidades, logró entrar a la Selección Nacional de Taekwondo. “Ese momento me enseñó que la perseverancia da resultados, que nunca me vencí ni me dejé caer frente a lo que presentaba el sistema”, recuerda.
Su filosofía de entrenamiento se basa en la convicción de que la mente todo lo puede. Lo ha experimentado y hoy lo transmite como maestra a quienes entrenan con ella: “siempre busco que los chicos trabajen en esa sinergia positiva, que tengan perseverancia y espíritu indómito para ganar la fuerza que los lleve a cumplir sus objetivos”.
Con disciplina y constancia como guías, su historia estaba a punto de sumar un capítulo inesperado. Uno que potenciaría su forma de ver el esfuerzo y la entrega.
Un llamado inesperado
Mientras Aylén entrevistaba a Héctor “El Negro” Enrique – ex futbolista argentino campeón del mundo en el 86’ – para un diario local, con motivo de la inauguración de unas canchas en Adrogué, Diego Maradona vio en su perfil de WhatsApp las fotos con las medallas que ella había ganado en el Mundial de Inglaterra.
El miércoles de la semana siguiente, al salir del Club Brown de Adrogué, recibió el llamado del exfutbolista:
—Diego está en las canchas y quiere conocerte.
Aylén recuerda aquel instante de 2016 como algo inimaginable. “Un ser que parecía inalcanzable estaba frente a mí. Me habló, me dejó sus palabras y un abrazo que me fortaleció. Su mirada, su empatía y su historia —la de alguien que empezó desde abajo— me conmovieron profundamente”.
Ante la duda, seguir adelante
En medio de las dudas previas a su competencia en la Copa del Mundo de Hungría 2016, Maradona quiso saber si Aylén podía viajar, cómo iba a hacer y si contaba con los recursos para costearlo. Ella le respondió que no. Entonces, Diego le dijo que la iba a ayudar… y cumplió.
Entre todo lo que compartieron, hubo un mensaje que la marcó para siempre:
“Seguí para adelante, no importa el resultado. Transpirar la camiseta. Lo demás no importa. Si dejás todo, ya está. Quedate tranquila”.
Esas palabras se convirtieron en un impulso para perseguir sus sueños. Hoy Aylén las lleva a cada entrenamiento y las comparte con quienes la rodean: concentrarse en darlo todo y permitir que los resultados lleguen solos.
Ante la duda, transpirar la camiseta
Para Aylén, el legado de Maradona se resume en pasión y respeto por nuestros colores: “Defendió la celeste y blanca como nadie. Con cada deportista con el que compartía un momento buscaba dejar un granito de esa pasión y espíritu; eso de que si él podía, nosotras también podíamos. El Diego es un ejemplo de cómo vencer las adversidades y un referente para el mundo”.
Ese legado la motivó a participar del 1er Congreso Internacional sobre Diego Armando Maradona, realizado en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA los días 6, 7 y 8 de noviembre de 2025, donde compartió su experiencia y transmitió el mensaje que Diego le dejó: entrega, pasión y humanidad: “No quise destacar sólo su gesto solidario que fue inmenso, pero siento que más inmenso fue el mensaje de dejar todo transpirando la camiseta”, cuenta la maestra.
Visitar la Casa de D10S, en La Paternal, también la marcó:
“Te das cuenta de que era uno más, con su changuito de compras, bicicleta, moto, auriculares, discos… pero cuando jugaba, se transformaba. Fue hermoso poder compartir su espacio”.
Ante la duda, Aylén reafirma que la respuesta siempre está en la entrega. Ante la duda, aparece la pasión que impulsa cada entrenamiento y cada desafío. Ante la duda, se deja todo… y en ese todo nace la grandeza de un barrilete cósmico que marca el pulso en la historia viva del mundo.