Diegologías
CON LA BOCA LLENA DE GOL Y REBELDÍA

CON LA BOCA LLENA DE GOL Y REBELDÍA

Querido Diego: Antes que nada ¡Feliz cumple eterno barrilete cósmico del Sur, del sur de los mundos y de los pueblos desconcertados que resisten!

Podría chamuyarte y decirte que te escribo por el cumpleaños pero no te voy a mentir porque en nuestra relación nunca hubo mentira ni engaño. Por eso te digo que utilizo la fecha, que siempre está en nuestro corazón, como excusa para volver a escribirte y decirte lo que te extrañamos y lo que te necesitamos en esta Argentina de desamparo, crueldad y odio incomprensible.

Arranco por contarte a vos (que hoy entrarías por edad dentro del grupo que siempre defendiste a muerte), que en la Argentina de Milei hoy a los jubilados, además de ajustarlos, se los reprime y apalea todos los miércoles. Te cuento que esto no solo se naturalizó sino que parece haberse legitimado tras el resultado electoral del pasado domingo. También te cuento que el fútbol, a través de Carlos un hincha de Chacarita, fue el primero en acercar apoyo a los “viejos”. Pero no hay caso, siguen sin respuestas, con sus jubilaciones congeladas y  sin recibir los remedios, que antes eran gratuitos y que hoy tienen que resignar porque o se medican o comen.

No, no te exagero. Es lo que nos está pasando y por eso pienso cuánto te necesitamos porque, aletargada y todo, tu voz no hubiera alcanzado para frenar este despojo y crueldad pero sí para denunciarla y generar algo de conciencia sobre lo que nos está pasando. A vos, con tu voz, se te hubieran ocurrido algunas frases de esas picantes para describir este horror y ponerlo en su lugar.

Y se me vino, obviamente, aquella imagen y tu indignación cuando, sin buscarlo, te encontraste en 1992 en una marcha de jubilados, que se acercaron a vos para abrazarte y tranquilizarte ya que estabas muy enojado porque alguien (no un viejo sino uno que pasaba) te robó una gorra. En ese momento hubo alguna piña y un cabezazo tuyo en respuesta a alguien que te reconoció pero, claramente no te conocía, te objetó que no estabas marchando con los jubilados.

“Me duele más que a vos… Mirá si no voy a bancar a los jubilados. Mirá este tarado. Yo defiendo a los jubilados, cómo no los voy a defender. Tenemos que ser muy cagones para no defender a los jubilados…A muerte estoy con los jubilados. Lo que les hacen es una vergüenza”, dijiste y seguro dirías ahora y más.

Ya sé que vos estás finalmente descansando pero a los que ayudan y quieren, viste cómo es esto, siempre se les pide un poco y una más. Además, para qué nos vamos a engañar, vos tampoco hubieras dejado de estar junto a los hinchas de futbol, los curas villeros y los otros sectores que ponen el cuerpo cada miércoles para estar con los jubilados, enfrentando no a las fuerzas del cielo sino a las de Patricia Bullrich.

Por algo Diego, apenas empezó este despojo apareció con tu imagen, que siempre acompaña a la rebelión y resistencia de los pueblos, la frase: “Siempre Pelusa, nunca peluca” para un presidente que, además de comandar la crueldad y el despojo, intentó minimizarte, desprestigiarte y hasta desconocerte.

Te cuento, Diego, algo que te va a poner como loco pero para que entiendas de qué tipo de personaje estamos hablando. El presidente, en el escritorio de su despacho, no tiene una foto de su madre, familia, sus perros imaginarios o no, o de San Martín, sino de Margaret Thatcher. Si, así como lo leés. No, no te miento. Te lo juro por la Tota.

Hablando de la dama de hierro criminal de guerra, te cuento que para mi cumple me regalaron una hermosa remera en la que, en un pentagrama y como si fuesen notas musicales, está tu memorable carrera hacia el segundo y eterno gol a los ingleses. Los “dieguitos” y sus rivales ingleses están acompañados, como no puede ser de otra manera, por el inseparable y tan genial como tu jugada relato de Víctor Hugo Morales. Ese combo, te juro, es “la música más maravillosa” que uno puede llevar en sus ojos y oídos.

Te imaginás mi emoción cuando la recibí, pero eso no fue todo. Cuando estaba por tirar la bolsa en la que venía la remera, encuentro una hermosa foto tuya gritando uno de tus tantos goles en Argentinos Juniors. La remera es hermosa pero te juro que quedó en segundo plano porque mis ojos y la emoción se fueron hacia esa imagen en la que, con toda tu juventud, potencialidad y algo de bronca (andá a saber qué pasó en ese partido), gritabas como corresponde, con la boca amplia y llena de sentimiento, la consumación de una de tus tantas jugadas geniales e infernales en esas temporadas históricas en el “bicho”.

La foto es antes del ‘80 porque en la camiseta todavía no tenías la publicidad de Austral, esa que pusieron para bancar tu permanencia en el “bicho” hasta donde se pudo, porque luego, ya sabemos, aparecieron las ofertas millonarias de Europa y el trabajado pase a Boca.

Veo esa foto, regalo anexo a la remera pero que se convirtió en principal, y pienso que más allá de haberte acompañado en todo tu crecimiento y deterioro, cada vez de las muchas que te pienso, no te veo como ese hombre cansado de tanta exposición y abuso, sino como ese chico que jugó a la pelota como nadie. Como a ese 10 talentoso que siempre estaba para hacer una más (no una de más) para gambetear a quien se le pusiera adelante, meter esos cambios de frente y pases únicos, y esos goles que hoy siguen estando en nuestra cabeza. Porque, sabés Diego, que solo basta con respirar hondo, cerrar los ojos para verte gambetear una vez, otra vez, y todas las veces que hagan falta a los que te quieren quitar la pelota pero también a quienes nos quieren quitar el amor por el pueblo y su alegría.

 Pelusa, siempre que te escribo terminamos igual: llorando, riendo y puteando un poco. Es inevitable pero también es un poco culpa tuya por habernos cambiado la vida a todos, por habernos dado las alegrías y los orgullos más grandes de ser argentinos, y de resistir desde el Sur. Una y otra vez.

En fin, como dijo Rodrigo en nombre de todos: “Te quiero Diegoooo”.

Autor

  • Saúl Gherscovici es periodista de Comodoro Rivadavia. Trabajó en los dos diarios de la ciudad y en varias radios. Es director del portal La Posta Comodorense, conductor de ABC Radio por FM Records. Fue director de LU4 Nacional Patagonia de Comodoro entre el 18 de marzo del 2020 y 4 de marzo del 2024. Ganó dos Martín Fierro Federal por sus radiodocumentales sobre La Patagonia Rebelde en el 2021 y recientemente el 12 de abril del 2025. Es maradoniano e hincha de Racing

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