
AMORES, RENCORES Y LORES
Kylian Mbappé, Erling Haaland, Harry Kane y Lionel Messi hicieron el 10% de los goles totales de toda la copa del mundo. ¿Hay algo ahí?
Nunca había pasado en las tertulias mundialistas que tres jugadores distintos pudieran convertir siete goles cada uno, como les pasa a Kylian Mbappé, Erling Haaland y Lionel Messi. Uno más, encima, tiene seis: Harry Kane.
No siempre las circunstancias tienen explicaciones racionales. ¿Hay un por qué?
Amores
Podríamos pensar que los cuatro, más allá de sus diferencias, llegan en grandes momentos. O que ellos generan grandes momentos, lo que a veces es casi lo mismo.
Más allá de su controversial tiempo en el Real Madrid, Mbappé tiene un tercer mundial con plenitud física, con un pasado que acompaña. Si hay mochilas pesadas, en el pretérito de su historia está la liviandad: dos certámenes jugados, dos finales; es el goleador histórico de los partidos definitorios, con cuatro tantos, por encima de Zidane, Pelé, Vavá y Hurst. Tiene 27 años.
Erling Haaland tiene superávit de gol: 62 tantos en 52 partidos con su selección. Más redes infladas que encuentros. A nivel clubes, igualmente, la cosa no es muy distinta: 277 tantos en 314 partidos jugados. Si bien es su primera Copa del Mundo, cuenta con un récord extrañísimo en mundiales. Se dio en el Sub 20 de Polonia, en 2019. Noruega no pasó la primera ronda pero Haaland fue el goleador, con nueve goles, contra los cuatro de su principal perseguidor (el ucraniano Danyli Sikan). Pero, más raro aún, Haaland hizo todo en un partido: 9 tantos en el 12 a 0 contra Honduras. El último año del Manchester City no fue el mejor, pero el ariete de Oslo no cambia: es gol.
El peso de la vitrina. Tiene proporcionalmente menos títulos que talento Harry Kane, que lleva en su historia cuatro derrotas demasiado contundentes: dos finales de Eurocopa (2021 y 2024), una semifinal del mundo perdida en tiempo extra (2018, contra Croacia), una final de Champions (2019). Pero el excel brilla: 84 goles en 118 partidos a nivel selecciones, 438 tantos en diferentes clubes. 727 partidos lo vieron inflar la red 522 veces. Con una salvedad: supera el centenar de asistencias. Ese dato marca su personalidad: mucho más que un nueve, es un faro, un indicador, un camino por el que hay que ir.
Messi es todo.
Los goles son amores.
Rencores
¿Cómo admirar a nuestros adversarios? Un problema filosófico de esos que podrían tratar desde Platón y Heráclito hasta algún texto escondido y marginal de Eric Fromm o Juan Jacques Rousseau. Una buena forma de pensarlo es la siguiente: quizás anticipar la belleza de los villanos sea una buena forma de intentar prevenir los peligros. No me convenzo, igualmente, de la idea.
La estética de Haaland es robótica. Si fuera geometría no tendría ni ángulos raros ni líneas curvas: lo recto no no es menos llamativo. El segundo tanto contra Brasil lo pinta de cuerpo entero. Frenado, sin movimiento, simplemente la potencia del empeine al servicio del objetivo. El final es un tiro potente que entra en la parte lateral del arco. La infancia de los millennials o de los centennilas también permite las elucubraciones metafóricas: algunos lo comparan con ese jugador de play que armábamos poniéndole 99 a todo, otros lo llevan a “Majin Buu”, ese malo de Dragon Ball. En los detalles boludos de nuestra historia a veces está nuestro presente.
Mbappé es más parecido al viento. Si no lo viste, ya se fue. Encuentra su esencia en la ciencia. El tiempo-espacio más difícil del universo debe ser el de su marcador: necesita un milímetro o una décima de segundo el delantero francés para cambiar el rumbo de los acontecimientos. Sus arranques parecen de teletransportación. Empieza y ya está allá. Un galo que galopa.
Kane es más espiritual. Dársela a él es estar mejor para Inglaterra. La pelota descansa y su gente también cuando sus pies están acompañados de un cuero. Es el referente de ellos, mira como ellos, respira como ellos. Una mezcla de lord rubio, efectivo, con cara de bueno y esencia pirata. Capaz de hacer caridad para los suyos. Tiene pinta de dar la vida por cada uno de ellos.
No hay rencores para la belleza. Hasta que se pone del lado de enfrente.
Lores
Es un concepto apropiado para una generación joven. “¿Cuál es el lore?”. La palabra indica, según una definición específica: “conjunto de conocimientos, tradiciones o antecedentes históricos asociados con un tema, universo o grupo específico”.
Dijimos que Messi era todo. Goleador, cara de buen tipo, referente, líder, inspirador, persona que nunca abandona, gambeteador, asistidor, pateador de tiros libres, animador de sus compañeros.
Pero lo de Messi no es futbolístico. Leo es un vehículo colectivo: vamos todos con él.
Cuando encara, volvemos a Qatar. Cuando espera, sentimos la seguridad que necesitamos por las veces que perdimos. Cuando gambetea, hay una generación que entendió que el fútbol se juega como aquel Barcelona o como los mejores años de esta selección. Cuando llora, volvemos al Maracaná o a las finales de Copa América. Cuando ríe, estamos más cerca de ser felices.
Lo repetimos: Messi es todo. El lore de él es el nuestro. Cuando él camina va nuestra historia.