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CLAUDIO MORRESI Y EL JUEGO ASOCIADO

CLAUDIO MORRESI Y EL JUEGO ASOCIADO

En tiempos de los primeros gobiernos peronistas, el deporte no fue el último orejón del tarro. En la cabal comprensión de la importancia de la actividad física, el acceso y la conexión insoslayable con la salud, Perón supo que esa puerta de entrada tenía que ser lo más amplia posible. Los derechos caminaban al ritmo del crecimiento de clubes, pistas de atletismo, piletas de natación y los imborrables Juegos Evita.

Luego devinieron las décadas de dictaduras y periodos democráticos débiles e inciertos o donde el deporte sólo pasó reciclado en lógicas de mercado. Para el periodo  2003-2015,  cuando la huella peronista vuelve a recuperarse, la Secretaria de Deportes es parte del Ministerio de Desarrollo Social y se vuelven a encontrar el deporte y el derecho. En esos años se crea el Enard, herramienta de financiación para el alto rendimiento, las políticas para empoderar al deporte social aumentan, los Juegos Evita pasan a ser ley nacional para que no los saquen de la cancha nunca más. 

Claudio Morresi, Secretario de Deportes mandato cumplido en los gobiernos de Néstor y Cristina y actual Legislador por el Frente de Todxs en la ciudad de Buenos Aires es uno de esos miles que jamás bajo los brazos en esto de conservar en alto las luchas populares. Una trama que se sostiene en un principio futbolístico que el militante que supo en los 80 y 90 habitar las canchas de futbol en distintos equipos, hacía gala. El juego asociado. Para que la pelota vaya de un lugar al otro de la cancha sin que la toquen o puedan arrebatarla los rivales, el juego nos exige pensar para moverse, buscar espacios y encontrarse con quienes estén más libres o en mejores condiciones de recibir la pelota lo más limpia posible. 

Morresi jugando de volante ofensivo y a veces de nueve se destacaba por querer juntarse siempre. De cualquier forma?  .No. Eso sería amontonarse. Si para buscar y construir los espacios que nos permitan ver mejor. El arco contrario, el juego, los compañeros.

Charlar con Claudio es ir un poco por esos rumbos de futbolista. De los tiempos de Huracán, River (acaso el mejor equipo que le toco integrar) Vélez, los equipos de Colombia y México, Platense.    

En qué puntos se juntan el deportista y el militante político? Indagar en la historia, en esas batallas populares, en la vida del hermano Norberto arrancada por la última dictadura cívica eclesiástica y militar están las respuestas. 

Asociar el juego y encontrarse con compañeros y compañeras. Por ese camino van la necesidad de transformar la realidad en la búsqueda permanente en donde se construye un colectivo que es techo y casa para muchos otros y otras.

En la lectura de la realidad del deporte argentino, Morresi va a sintetizarlo en tres fotos o instantes que lo explican. Eva Perón dando el puntapié inicial en los Juegos Evita, la magnífica política pública de acceso al deporte y la salud para millones de infancias multiplicadas a lo largo y ancho del país. La segunda, oscura y tenebrosa, es la Junta Militar festejando los goles de la final del Mundial 78 que significo la primer conquista grande del futbol argentino y también la utilización y apropiación de la alegría popular, también secuestrada para fines de propaganda y de ocultamiento del mayor genocidio que conoció nuestra historia. La tercera imagen es la que protagoniza Braian Toledo, el pibe de la Matanza que en tiempos de Cristina Kirchner, tuvo la posibilidad de acceder a una pista de atletismo para convertirse en medallista olímpico lanzando la jabalina más lejos que nadie, subiendo al podio para dejar una vez más al deporte argentino en lo más alto.

Respuestas para apostar al deporte como una herramienta indispensable del desarrollo social. Nunca como un bien de mercado. Siempre como un derecho. Porque juntándose con pases cortos para llegar más lejos, Morresi sabe que las formas de encontrarse en la cancha son como en la vida. Y los goles que permitan construir un deporte más justo, libre y para todos y todas están ahí nomas, en los barrios, en las esquinas, en nuestros clubes, en los potreros y en las pistas. 

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