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LETTIZIA ALCARAZ Y EL ORGULLO POR LA OVALADA

LETTIZIA ALCARAZ Y EL ORGULLO POR LA OVALADA

“Honor, felicidad, orgullo. Miles de sensaciones”. Eso dijo Lettizia Alcaraz, a través de la red social Twitter, cuando le tocó caminar por Corrientes (capital) con la antorcha olímpica. El fuego. La llama. Fue un 21 de agosto y el tramo lo realizó con una remera que decía, para la ocasión, “Juegos Olímpicos de la Juventud, Buenos Aires 2018”. La mejor jugadora de los últimos años del rugby femenino sonreía. No era para menos.

“El balance que hago de mi carrera es totalmente positivo. Me abrió muchas puertas. Me dio posibilidades de conocer este deporte (el rugby) y muchas personas. Me hizo ver una forma de vida”, le dice Alcaraz a la Revista Meta con el viento como obstáculo para el relato. “Si bien soy profesora de Educación Física -continúa- siempre estuve en el deporte, pero en mi carrera en el rugby hay un antes y un después como deportista y sobre todo como profesional. Más que nada eso, me cambió la forma de ver el deporte en general. Abrió posibilidades de aprendizaje en diferentes aspectos, tanto deportivo, como personal, como profesional.”

Lettizia, una de las figuras más relevantes no solamente del rugby sino del deporte femenino en general, tuvo una carrera singular. Oriunda de Alvear (Corrientes) comenzó jugando al fútbol, a tal punto que fue parte de la delegación que jugó el Mundial Femenino de Fútsal (AMF) que se disputó en Cataluña, en 2008, en el que Argentina culminó en quinto lugar. Su desempeño como destacada futbolista llevó a que la sigan de cerca clubes brasileños, pero nunca concretó ninguna transferencia por su corta edad. Los avatares de la vida la llevaron, años después, a girar su pasión hacia la pelota ovalada. “Descubrí el rugby de grande, ya tenía 29 años. Fue luego de una propuesta de un integrante de la cátedra de rugby del instituto de Educación Física. Ya estaba recibida y seguía jugando al fútbol, que era mi deporte. Luego de varias de sus invitaciones accedí a entrenar. Inicié así mi carrera. El ser deportista desde siempre me ayudó un montón para poder hacerlo de la mejor manera y por tanto tiempo“.

Su carrera tuvo dos clubes principales. El Sixty Rugby Club de Chaco, donde fue campeona en 2011 y subcampeona un año después, y el San Patricio Rugby Club de Corrientes, donde se retiró en 2016. Aunque el lugar en el que brilló más que en ningún otro fue en la selección argentina de Rugby Seven (siete integrantes). Apenas empezó a jugar en 2005 los ojos se fijaron en ella y fue convocada para el Sudamericano de San Pablo de ese año. Allí comenzó una trayectoria con la celeste y blanca que incluyó once años de ovalada e In-Goal y más de veinte torneos en muchos puntos del continente. En 2012 fue elegida la mejor jugadora del país por la Unión Argentina de Rugby. En 2018 fue una de las encargadas de llevar la antorcha de los JJOO de la Juventud en su Corrientes natal.

Cuando Lettizia tiene que elegir su certamen preferido, no duda: “Son muchos los momentos de mi carrera que podría elegir pero los Juegos Panamericanos de Toronto (2015) fue uno de los torneos más lindos al que me tocó asistir. Estar en una Villa Olímpica con tantos atletas de todo el mundo es algo muy lindo”. Argentina terminó en cuarto lugar en la que fue su primera experiencia en el torneo y se despidió del mismo con aplausos del público canadiense.

Hoy en día su vida, como ella indica, sigue “ligada al deporte”. Es profesora de Educación Física de la Escuela Illia de Corrientes, entrenadora en las juveniles de San Patricio y tiene una participación en la Unión de Rugby del Nordeste, “colaborando desde donde pueda”. Es manager además del seleccionado femenino de Seven. Se dedica, desde su lugar, a la promoción del rugby femenino en el país. En 2019, fue una de las catorce elegidas por la World Rugby (federación mundial de ese deporte) para la beca de liderazgo ejecutivo de la entidad. “Fue una gran oportunidad y posibilidad de aprendizaje, de conocer muchas personas ligadas al rugby a nivel internacional. Destaco la posibilidad que te da la beca para seguir aprendiendo y perfeccionando desde la parte deportiva y también la de gestión, que es el objetivo de esa beca: que las mujeres se preparen desde el lado de las comisiones directivas” .

Considera Alcaraz, desde su lugar, que el deporte del cual es pionera  avanzó mucho en los tiempos corrientes. “El rugby ha evolucionado muchísimo. Tiene más de 25 años en el país. Ha crecido muchísimo el nivel de juego, sobre todo en jugadoras juveniles. Algunos lugares ya tienen prácticas en la categoría de infantiles. En cuanto a lo profesional ha crecido y evolucionado mucho el rugby. Tenemos como ejemplos a grandes países líderes de este deporte que incluyen a mujeres en los planteles masculinos también, no sólo como profesionales sino también como colaboradoras físicas, managers, kinesiólogas, médicas”.

Sin embargo, Lettizia afirma que hay un sector del deporte, por fuera de los límites de la cancha, en el que este proceso tiene todavía que avanzar.“Falta mucho en la parte dirigencial todavía. Es el lugar donde, de a poco, se van a ir generando espacios para las mujeres”, indica, y agrega: “El desafío del rugby femenino en nuestro país es seguir sumando jugadoras, sobre todo desde la instancia de infantiles, juveniles. También, en la parte dirigencial, es importante seguir sumando mujeres en los clubes y en las uniones. No en las comisiones directivas, como dirigentes”.

En febrero de este año se inauguró la primera cancha de fútbol femenino en Alvear. Se llama Estadio Municipal “Lettizia Alcaraz”. “Tener este reconocimiento te llena el alma”, declaró la deportista en ese entonces.

Otra vez. Honor, felicidad, orgullo. Y miles de sensaciones.

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