NUEVOS MUNDOS POSIBLES

La experiencia en torno a los deportes y juegos alternativos no es exclusiva de nuestro país, aunque sí podemos mencionar que Argentina ha sido uno de los países pioneros en desarrollar y promover esta idea de deportes y juegos alternativos. En otros países -por ejemplo, en el estado español- a este trabajo también se lo menciona como deportes y juegos del mundo o emergentes.

En estas tierras hemos decidido mantener el concepto de alternativos. Esta palabra no es para nada ingenua ni inocente, sino que conlleva una carga política muy grande. Pero antes de entrar a explicar cuál es esta carga, debemos decir que la palabra alternativo se acuñó desde CODASports basándose en la International Alternative Sport Organization (IASO) que determinó, en la década del ‘90, que un deporte y/o juego alternativo es aquel:

Es practicado en menos de 60 países.

Cuyos elementos de juegos pueden ser reemplazados por alternativas simples y económicas, debido a que los materiales originales no se consiguen fácilmente.

Se encuentran alejados de las fuentes de información masivas como TV, Radio y Revistas especializadas.

No suelen aparecer en los contenidos a ser enseñados en los profesorados de Educación Física, ni en la educación básica obligatoria (la escuela en sus diferentes niveles y modalidades)[1].

No reciben financiación de parte del Estado ni sus federaciones (en el caso en que las haya) tienen la fortaleza suficiente para pelear recursos económicos.

No suelen encontrarse oferta para practicarlos en los grandes clubes ni tampoco en los clubes de barrio.

Dicho esto, toca pensar qué es lo que convierte al movimiento de deportes y juegos alternativos en algo tan preciado en estos momentos para la docencia de la Educación Física. Sin dudar podemos mencionar que la novedad es el principal plusvalor que marcan aquellxs profesorxs que van conociendo los deportes y juegos alternativos, y se menciona plusvalor porque el valor intrínseco está en el hecho mismo de su sola práctica. La innovación -en todos los tiempos- siempre encandila. Pero estar encandiladx dura poco tiempo si la innovación la tomamos en su sentido débil, y la mirada que no ve más allá de la propia nariz vuelve a su corta realidad.

Podemos contarles de cientos de juegos y deportes que se practican en el mundo, pueden investigarlos ustedes mismxs a través de la internet, pero hay algo que no podemos transmitir, ni Google se los dará: la formación política-pedagógica que necesariamente tiene que acompañar cualquier innovación educativa. El desafío entonces es que lo novedoso (y no necesariamente por ser un contenido nuevo) consiga cambiar el prisma del ser docente, para fortalecer una incipiente Educación Física Crítica.

Aquí toma mayor relevancia el concepto de: alternativa como contraposición a la hegemonía. Y se entiende a la hegemonía como el pensamiento único, la forma de actuar y pensar que toma el sentido común que no cuestiona, la muerte de la diversidad.

En la Educación Física la hegemonía es el correlato de convertirse en la policía de los cuerpos, en el adoctrinamiento corporal, el tecnicismo, en el reduccionismo biologicista y eugenésico del ser humano. Esta es la Educación Física tradicional, hegemónica, que sobrevive aún en muchos patios de las escuelas (no está demás aclarar que no se pretende absolutizar, siempre existirán las prácticas que resisten y luchan frente a esta Educación Física). Pero no solamente sobreviven en el patio de la escuela, sino también en los institutos de formación de Educación Física. Esas casas de estudio donde se (de)forman lxs profesorxs de Educación Física. Aquí es donde pueden perder la batalla de un deporte disruptivo, por ejemplo, el Espíritu de Juego que promueve el Ultimate o el deporte de la paz llamado Tchoukball, entre otros.

Si se habla de hegemonía, se contrapone la alternativa. Si se habla de sentido único, se contrapone la multiplicidad. La multiplicidad alimenta la diversidad, y viceversa. Apelamos a la palabra multiplicidad en el sentido deleuziano como aquello que no se subsume como parte de una totalidad, sino por el contrario cada una de las partes es una totalidad en sí misma. Cada deporte y juego alternativo se transforma así en una experiencia lúdica corporal que pudiera cubrir la diversidad de subjetividades que hay en el mundo.

No alcanzan los pocos deportes escolares, sacados de las mercantilización y mediatización, para interpelar cada uno de los placeres, gustos y posibilidades de quienes transitan la escuela. El desafío de la Educación Física es poder cubrir con un abanico cada vez más amplio de deportes y juegos que enriquezcan el ser y tener cuerpo. Así, no se trata de reemplazar a los juegos y deportes convencionales, sino de seguir desplegando ese abanico ludico-corporal; y por eso los deportes y juegos alternativos perderán su potencia como experiencias valorables si algo de lo mercantilizado en los deportes hegemónicos se transfiere a ellos de manera acrítica.

Entonces, se insiste: los deportes y juegos alternativos pueden ser una innovación pedagógica en el sentido fuerte siempre y cuando se pueda analizar y proponer otros vínculos pedagógicos, repensar el rol docente en sus aptitudes y actitudes[2], la potencia de lo grupal y la realización del grupo, la concepción de lxs educandxs como también el cuestionamiento a una sociedad cada vez más deshumanizada; para al fin llegar a proponer otras maneras de vincularse, de posicionarse política y éticamente en el quehacer pedagógico, de promover el conocimiento de diversas culturas desde una perspectiva intercultural, de cuestionar las convenciones en relación a los géneros que priman en las situaciones de juego, de poder analizar críticamente el funcionamiento de la sociedad occidental capitalista y entonces construir nuevos mundos posibles.

En los deportes y juegos alternativos podemos encontrar una verdadera posibilidad de desestructurar el cuerpo y el pensamiento, las relaciones sociales, de pensar la competencia como agonismo y no como rivalidad, enfrentamiento. Una competencia alejada de la que nos propone un sistema social en decadencia, una manera diferente de competir más próxima al placer mutuo que al regocijo personal, porque no importaran los resultados sino el juego mismo. De fomentar la creación colectiva de nuevas maneras de jugar, de construir nuevas reglas de los juegos/deportes, de aprender a modificar las reglas para nuestras necesidades.

Uno de los desafíos que conlleva una Educación Física emancipadora es pasar de formar deportistas a formar jugadorxs. Cambiando este punto de vista y convirtiéndolo en una de las posibles finalidades no solamente entrarían los deportes o juegos motores como posibilidad de movimiento, sino también los juegos de mesa. Aquí el debate podrá empantanarse porque aún tenemos muy impregnada la Educación Física nacida del militarismo, esa que fue desarrollada e institucionalizada en los primeros años del siglo pasado. En el universo de los juegos y deportes alternativos también entran los juegos de mesa.

Este pequeño articulo pretendió dar cuenta de cual es el desafío para que el movimiento de los juegos y deportes alternativos no se pierda “en la gloria”, y persista mas allá del contenido que se le atribuya. No alcanza con solo cambiar de elemento de juego, precisamos cambiar los modos de entender los elementos de juego y lo que sucede “dentro y fuera de la cancha”.


[1]Aunque desde hace unos años varixs docentes intentan conocer y aprender estos deportes y juegos alternativos para llevarlo al “patio de la escuela”.

[2]Algava, Mariano. Texto sobre coordinación. Inédito.

Autores